HISTORIA DE LA FUNDACION DE RADIO JUTICALPA
Por Víctor Rubí Zapata
P R E S E N T A C I O N
Al decidirme a escribir esta narración histórica de RADIO JUTICALPA, lo hice con un solo propósito: que los míos -mi esposa, mis hijas, mis hermanos,-prioritariamente- conozcan en sus más íntimos detalles la lucha emprendida, porque si bien es cierto que, los hechos sobresalientes fueron notorios, otros no trascendieron y solo yo los conocí, los que quedan aquí relatados. Aunque bien quisiera que éste esfuerzo fuera impreso en una editorial, con una magnífica presentación, en cantidad suficiente para regalar un ejemplar, primero a cada uno de los aquí mencionados, y a unos pocos amigos verdaderos que tengo, tal deseo se diluye entre una gama de circunstancias que no son producto de mi voluntad; por tanto, ajustándonos a la realidad, he podido imprimir con la ayuda de una capacitada profesional la señorita María del Carmen Martínez Espinal, el original de éstas páginas que luego reproduje personalmente con una fotocopiadora. Mi agradecimiento profundo a Carmencita por su invaluable colaboración. Difícilmente podría haber hecho algo mejor. He procurado expresar con lenguaje llano todo lo sucedido desde la década de los 40 a la fecha; posiblemente haya omitido algún detalle, pero si fue así, fue el más pequeño que acaso no resta mérito a lo escrito. Lo relevante de la lucha, lo sustancioso y sobre todo el testimonio fehaciente de mis convicciones, quedan estereotipadas aquí como quedan igualmente en mi conciencia, en mi mente y en mi corazón. Si este folleto cayera en manos de un falso amigo, de los que abundan por desgracia estoy seguro que pensaría que lo relatado es obra de la fantasía, de la vanidad y hasta del egoísmo. Por esta razón, imprimí -personalmente- unos cuantos ejemplares para obsequiarlos a quienes yo considero mis amigos sinceros, capaces de valorar los hechos con juicio sereno e imparcial. No busco ni quiero elogios por lo que he o haya hecho, no me interesan y solamente he querido dejar constancia escrita de mi devoción al terruño. Que al paso de los años sea la historia que me juzgue, si a mi paso por este mundo supe cumplir con el deber que todos traemos ya impuesto desde que lanzamos el primer grito a la vida. Por mi parte, iré a la tumba con la satisfacción del deber cumplido.
ASI NACIO RADIO JUTICALPA (UNA HISTORIA VERIDICA)
CAPITULO I
ATISBOS
Corría uno de los años de la década de los 40 y ya había egresado de La Fraternidad con dos títulos. La ilusión forjada en mi mente durante todos los años de mi vida estudiantil, se desmoronaba como castillo de naipes al ver lo imposible de seguir estudios universitarios. Quiero pasar por alto las razones que hubo para no lograrlo, porque ya lo he expuesto antes en mi libro MI JUTICALPA Y YO. Ávido de mayores conocimientos, y con la sed insaciable de los que quieren abrirse paso en la vida con gonfalones de victoria, Juan-el mismo que describo en mi ya mencionado libro- y yo, decidimos seguir estudios por correspondencia. Juan ya había obtenido su Bachillerato en Ciencias y Letras en el Instituto SAN MIGUEL de Tegucigalpa, pero igual que yo, vio frustradas sus ansias de ir a la Universidad. No sé como hubimos la dirección de las Escuelas Internacionales para la América Latina cuya sede matriz esta en San José, California, en los Estados Unidos de Norte América. El caso es que nos matriculamos: Juan optó por un curso de Topografía y yo por un uno de Radio. En estos momentos, considero yo, empezó a gestarse RADIO JUTICALPA.
CAPITULO II
LO QUE PASO DESPUES
Al decidirme por el curso de Radio, me imaginé que en la primera lección me empezarían a enseñar la historia de esta maravillosa ciencia que revoluciona al mundo cada día. Desde Hertz con su descubrimiento de las ondas que hacen posible llevar sonido a través del éter; creía que me enseñarían quien fue Marconi con sus experimentos que culminaron con el telégrafo inalámbrico; que conocería a De Forest con el primer tubo al vacío para receptores heterodinos y de esta manera haberme empapado de todos los pormenores de su historia, pero no fue así, y a cambio de las cosas reseñadas, el primer cuaderno de estudio contenía los principios básicos de la aritmética aplicados a las cuatro operaciones con enteros empezando por la de sumar; aquello me extrañó mucho pues suponía que los Directivos de las Escuelas debían percatarse previamente de la capacidad académica de sus alumnos y a mí me estaban tratando como a un párvulo. Siguieron llegando los cuadernos de estudio y yo enviando con exacta regularidad los correspondientes exámenes los que, lógicamente, me regresaban con una alta calificación pues yo empecé a jugar con los números desde los años de mi escolaridad. Cuando habían transcurrido algunos meses y en mi curso no me decían nada de Radio, llegué hasta sospechar que se habían equivocado y me estaban dando un curso diferente cuyo primer paso eran las matemáticas. Con ese impetuoso orgullo juvenil propio de los inmaduros, decidí, de manera radical no continuar los estudios pues me sentí defraudado. Pasaron los días y yo no sé por cuantos caminos anduvo mi planta peregrina, vislumbrando horizontes y acariciando ideales. Cuántos sueños forjados en mi mente febricitante y acaso angustiada. Una estrella muy lejana brillaba tenuemente en mi límpido cielo de muy altos ideales, iba tras ella con paso macilento, solo añorando el día en que pudiera asirla entre mis manos y levantándola con mi estandarte de victoria, enclavarla con orgullo legítimo en las más altas cumbres de la geografía olanchana. Este era mi supremo anhelo, mi más íntima ilusión.
CAPITULO III
EMPRENDO NUEVOS ESTUDIOS
A pesar del tiempo transcurrido, aquel ideal, aquella ilusión no morían y se mantuvieron latentes y como un obseso seguía soñando con la Radiotecnia. Hago aquí un paréntesis para explicar algo que, ahora a la distancia creo fue un factor que incentivó mi deseo de estudiar Radiotecnia. Don Antonio Navarro-quien era mi padrino- primer olanchano que hizo estudios de Radio (era también pintor) ya ejercía su profesión en su casa de habitación en el Barrio La Hoya, casa ubicada justamente en donde hoy se halla la moderna vivienda del Lic. Virgilio Ochoa H. Ansioso de verlo trabajar con audífonos en sus orejas y las puntas de prueba entre sus manos, solía visitarlo con mucha frecuencia y me pasaba muchas horas con él, platicando y dándome informaciones que exacerbaron más mi ardiente deseo de llegar a ser un Radio-Técnico. En ocasiones me ponía los audífonos y yo embelesado escuchaba estaciones de Radio de Cuba, México y de otros países; en Honduras, HRN aún no cubría el territorio nacional. Decido reiniciar mis estudios de Radio por correspondencia y esta vez me matriculo en las National Schools, de Los Ángeles, California, estudios que no interrumpí hasta obtener mi diploma fechado en aquella urbe estadounidense el 12 de diciembre de 1960 y que aún conservo en mi oficina.
CAPITULO IV
MI PRÁCTICA PROFESIONAL
Cuando recibí mi diploma, residía entonces ya en Juticalpa, pues los estudios los reinicié cuando prestaba mis servicios en el Departamento de Agricultura de la Standard Fruit Company, en el Distrito de Planes Central en Colón. A la sazón, en esta ciudad, después de mi Padrino don Toño Navarro, había dos más dedicados a la reparación de radio-receptores: Víctor Guerrero Díaz y Ricardo Olivera Quintanilla. Eran los tiempos de los radios operados con pilas secas o con batería de carro; no se conocía el transistor y las condiciones de trabajo eran misérrimas, cuando se hacían leves reparaciones hasta por veinte reales (L.2.50) y en una competencia que hacía más gravosa la situación. Buenos amigos, como siempre hemos sido, Guerrero Díaz, Olivera Q. y yo, dispusimos unirnos y al efecto lo hicimos y como primer paso elaboramos una tarifa única con los precios fijos para cada trabajo de reparación eliminando de esta manera una desleal competencia. Yo mandé a construir un banco de trabajo de acuerdo al diseño sugerido por la Escuela y en él laboraba en mi casa de habitación, banco que posteriormente ya al frente de RADIO JUTICALPA lo regalé a Guerrero Díaz quien fué el primer Técnico de mi empresa y a quien a través de estas líneas agradezco aquella valiosa colaboración. Asociados como estábamos con Víctor y Ricardo, dispusimos hacer un repaso completo del Curso de Radio para reafirmar conocimientos y compartir experiencias. Formulamos un Plan de Estudios y decidimos que todos los sábados nos reuniríamos a las 2:00 p.m. rotativamente en nuestras respectivas viviendas, fijando previamente el tema a tratar y el expositor, sometido a la crítica después de su exposición dejando así bien claro el tema tratado. Pero la sociedad debía tener un nombre para darle imagen y seriedad para nuestra relación con los clientes. Acordamos en una de las citas sabatinas que en la siguiente cada uno de nosotros propondría un nombre. Llegó el sábado y al discutir lo acordado yo propuse éste: TECNICOS EN ELECTRONICA ASOCIADOS, cuyas siglas eran TEA y este sustantivo tiene una gran significación pues indica luz, claridad, sabiduría y así quedó bautizada la sociedad.
CAPITULO V
NACE LA IDEA DE FUNDAR UNA RADIO
Fue una tarde del mes de febrero de 1962. Reunidos en un cuarto de la casa que habitaba mi hermana Raquel, en el Barrio La Hoya, después de la exposición del tema programado para ese día, quedamos, Víctor, Ricardo y yo platicando sobre diversos temas relacionados con nuestros estudios y desde luego, acerca de la Radiodifusión. En un inesperado momento yo propuse a mis amigos y compañeros que fundáramos una Radioemisora; pero no pensaba en comprarla e importarla puesto que ninguno de los tres tenía medios económicos. Quería que, como Técnicos que nos considerábamos, fabricáramos un pequeño transmisor, tipo juguete, que se escuchara apenas en un Radio de 100 o 200 metros, es decir, un experimento que probara nuestra capacidad técnica. No sé como interpretarían mis compañeros mi proposición, el caso fue que no la calorizaron. Entonces, insistiendo sobre el mismo asunto les expresé mi idea de que debíamos hacer un esfuerzo supremo ya que en aquellos días Juticalpa no tenía una Radioemisora, pues la HRTP-"LA VOZ DE OLANCHO" que fue la primera en éste departamento y propiedad de Geza Younger, había dejado de operar. No logrando animar a mis compañeros Guerrero Días y Olivera en mi proyecto, les dije: "bien amigos, yo quería que formáramos una sociedad mercantil y fuéramos socios y dueños de una Radioemisora, pero como ustedes no quieren, yo sí lo voy a hacer y solo". Una sonrisa se dibujó en los labios de mis amigos y supongo que en ese momento me creyeron un iluso con ideas pueriles imposible de hacerlas realidad. No lo sé, pero a continuación les pregunté:"tiene alguno de ustedes la dirección de alguna empresa que venda equipo de Radio", Ricardo dijo que tenía una revista en donde aparecía un anuncio de la Compañía Collins de Dallas, Texas, Estados Unidos, fabricante de equipos de Radio. "démela" le dije y efectivamente, Ricardo me proporcionó la dirección y de inmediato envié una carta solicitando información.
CAPITULO VI
INICIO LA LUCHA TENAZ
Con el envío de esta correspondencia a Collins Radio Company estaba entrando en la más importante etapa de mi vida empresarial. Debo decir aquí que antes de ahora JAMAS había intentado siquiera deambular por los campos de la empresa privada y mucho menos contraer compromisos de tipo financiero con ninguna persona ni institución, pero algo dentro de mí me impulsaba y la idea surgida de súbito en aquella tarde de febrero se iba convirtiendo día a día en un ideal que me iba obsesionando apasionadamente. Dos semanas más tarde y recibo una bolsa de regular tamaño conteniendo una serie completa de folletos y un catálogo con todo el equipo y accesorios de Radio fabricado por Collins. Ver aquello fue para mí un impacto emotivo que ante su recuerdo y casi 34 años después, me hace latir apresuradamente mi ya viejo y cansado corazón. Bendigo a Dios y a mis maestros de inglés en La Fraternidad que algo me enseñaron de la lengua de Shakespeare, sin cuyos conocimientos me habría sido muy difícil o acaso imposible entablar relaciones con la Collins, ya que toda su correspondencia y material impreso venían en inglés. No tuve ninguna dificultad en traducirlo y en la nota adjunta me explicaron que para futuros contactos con la empresa, lo hiciera a través de su representante en Honduras, el señor Kenneth H. See, cuya dirección completa me proporcionaron, residía en la Colonia Palmira de Tegucigalpa. Con esta información y acicateado por aquel ideal tan elevado que ya me había obsedido, de inmediato escribí una carta a Mr. See solicitándole cotización del equipo necesario para operar una estación de Radio. Pasó una semana, otra semana y otra más y Mr. See no daba respuesta a mi carta. Molesto ya por la falta de cortesía ya que, lógicamente, toda correspondencia debe ser contestada, máxime tratándose de negocios y siendo él un norte-americano, me resultaba extraño su silencio, llegué a sospechar que mi carta no había sido entregada, cosa nada extraña dado el mal servicio que tradicionalmente ha ofrecido nuestro correo nacional. No pude esperar más y nuevamente envío otra carta a Mr. See con la misma solicitud y con un ligero reclamo por no haber dado respuesta a la primera. Quedo ansioso de su comunicación, y mientras tanto yo leía y releía la que había recibido de Dallas, Texas; miraba y remiraba en el catálogo los transmisores, torna-mesas, micrófonos, bocinas y todos los accesorios necesarios para operar una Radioemisora y mis ojos saltones casi se salían de sus órbitas al mirar tanta belleza, mientras en mi mente calenturienta se grababa la imagen de un Víctor Rubí Zapata frente a un micrófono dirigiéndose con emoción al pueblo olanchano particularmente. De nuevo pasan los días y la respuesta de Mr. See no llegaba, espero una semana más y... nada! Como herido en mi orgullo y sintiendo frustrado mi ideal, me erguí cuan alto pude y sin tener nada material que avalara mis inquietudes empresariales, decidí ir a Tegucigalpa a visitar a Mr. See, reclamarle su descortesía y traer la información que tanto necesitaba. Todo fue uno y una madrugada estoy abordando un bus de la Empresa Díaz para llegar a Tegucigalpa después de 10 horas de viaje por aquella vieja carretera, llena de baches, mil curvas y con el polvo que le caía a uno, que cansado, apenas podía buscar un alojamiento para empezar sus actividades al día siguiente pues se llegaba en horas de la tarde. Llevaba tanta prisa por ver a Mr. See que al llegar a la entonces terminal de buses en Tegucigalpa, y con un modesto portafolio en mis manos, alquilé un taxi, le dí la dirección y en unos pocos minutos estaba en la Colonia Palmira frente a una hermosa residencia, con un pequeño jardín y un acceso que llevaba a una puerta en donde, a un lado vi un timbre que oprimí y luego aparece el señor See, un hombre ya muy entrado en años y quien al decirle yo quien era, se deshizo en atenciones y excusas por no haber dado respuesta a mis dos cartas que sí había recibido. Me hizo entrar a una sala muy elegante con piso alfombrado y unos muebles de lujo, el señor See gozaba de una buena posición económica y social. Después de lo ineludible en estos casos, Mr.See fue al interior y regresó trayendo un voluminoso catálogo parecido al que me habían enviado de los Estados Unidos. Después de hojearlo varias veces, fijó su mirada en una de las páginas y siendo un experto en la materia me dijo:"señor Rubí, usted necesita un transmisor como éste" y empezó a detallar todas sus características y sobre todo la calidad de los equipos Collins. Analizado lo del transmisor, siguió buscando el otro equipo necesario para iniciar operaciones en una Radioemisora. De esta manera, me indicó la consola, las torna-mesas, micrófonos y hasta un boom-stand para el Estudio. A solicitud mía, Mr. See elaboró allí mismo el presupuesto o mejor dicho, una pro-forma de factura de los equipos a comprar. Ascendió a una regular cantidad de dólares, la que en los actuales momentos, con la devaluación de nuestra moneda y el cambio del dólar resultaría irrisoria. Conocido lo que yo tanto ansiaba, pregunté a Mr. See por las condiciones de pago y me contestó que eran el 25% al momento de suscribir el contrato y el saldo a pagarlo en tres años. Halagüeñas las condiciones para alguien que hubiese tenido siquiera la prima, pero entonces, yo no tenía sino una mochila llena de ensueños. Regresé a Juticalpa y aquella obsesión trituraba mi cerebro. Como empezar? Por dónde? mi mente era un mundo de ideas dispersas que como enjambre, revoloteaban por doquier sin hallar reposo.
CAPITULO VII
TRAS LA BUSQUEDA DEL VELLOCINO
Por muy idealistas que seamos, la vida nos presenta facetas de la dura realidad, en las cuales nos damos cuenta que hace falta algo más que ideales, anhelos é ilusiones. Las cosas materiales se adquieren con dinero y si no lo tenemos, y si no tenemos el soporte de un aval, todos los sueños se esfuman y nos queda no más que un triste y doloroso recuerdo de un esfuerzo inútil, de un ideal frustrado. Ya he dicho antes que yo no tenía materialmente nada, solo mi mochila de ensueños. En Tegucigalpa empecé a hacer las primeras gestiones de préstamo de dinero con personas solventes y de mucho prestigio en la empresa privada, pero, quién era yo para arriesgarse a prestarme dinero? no quiero mencionar a quienes acudí entonces por respeto a su memoria pues ya duermen en la paz del Señor. Reseñaré solamente que transcurrieron varios meses en aquella lucha que para mí era ya de vida o muerte. Sin tregua al descanso y como última alternativa ya que yo solo no lograba nada, acudí a mi hermano Jesús a quien expuse todo mi proyecto y las gestiones realizadas; enterado de todo me brindó su apoyo y entonces con mayor ahínco, sabiéndome respaldado, seguí buscando un benefactor que quisiera hacer negocio alquilando su dinero. Alguien me dio una luz y por allí me fui. Un adinerado olanchano, ya fallecido hace muchos años, cuyo nombre evoco con permanente gratitud, dispuso hacerme el préstamo con el aval, desde luego, de mi hermano. Hechos todos los trámites de rigor: escrituras de hipotecas y no sé que más, convinimos que iría a recibir el dinero a la localidad de residencia del prestamista. En aquellos días, venía diariamente, excepto el domingo, un avión de la empresa SAHSA que cubría la ruta Tegucigalpa-Juticalpa-Catacamas-San Francisco de la Paz-Manto-La Lima y San Esteban y también Olanchito en Yoro hasta culminar en La Ceiba. Otro avión por la tarde hacía el mismo recorrido de La Ceiba a Tegucigalpa aterrizando en los mismos lugares. Corría el mes de julio de 1962 y un día, abordé un avión con destino a San Esteban en donde don Miguel Méndez Díaz (QDDG) me esperaba en el aeropuerto de aquel pueblo para hacerme entrega del dinero. Esperé el avión que venía de La Ceiba y como a las 3:00 p.m. del mismo día regresaba a Juticalpa con las bolsas llenas de billetes pues don Miguel me entregó la cantidad prestada en efectivo.
CAPITULO VIII
EUREKA...!! EUREKA...!!
No sabría describir con exactitud toda la gama de emociones que me invadieron en aquel momento histórico, porque marcaba el inicio de una nueva e insospechada etapa de mi vida: empezaba la ruta de la empresa privada que determinaría para siempre la meta de mis aspiraciones. Empujado por aquella fuerza arrolladora de mi ideal supremo, sabiéndome un vencedor en aquella lucha tenaz, muy lejos de poder predecir los acontecimientos futuros, al día siguiente marché a Tegucigalpa y ya entabladas las relaciones con la compañía Collins a través de Mr.See, eufórico, optimista, triunfante llego por segunda vez a su casa para cerrar el trato ya que llevaba el anticipo requerido. Pero ignoraba, por no habérmelo dicho antes el señor See, que antes de la suscripción del contrato, había que llenar otros requisitos exigidos por la compañía, tales como tres cartas de referencias personales suscritas por empresarios de reconocida solvencia moral y económica. No fue tan fácil obtenerlas, pero con la ayuda de amigos paisanos residentes en la Capital las obtuve y se las llevé a Mr. See quien al leerlas las aprobó para luego indicarme que faltaba algo más: debía comprar un seguro por posibles daños o pérdidas de los equipos en su transporte de los Estados Unidos a Honduras, quizás, conscientes los "gringos" de que en nuestro país ha sido y seguirá siendo tradicional el saqueo en aduanas de las mercaderías importadas. Compré el seguro exigido, pagada la prima según queda expresado y cubiertos todos los trámites me dijo Mr. See que tendría que esperar 90 días para recibir los equipos, todo esto descrito sucedía en el mes de septiembre de 1962.
CAPITULO IX
LLEGA EL EQUIPO A TEGUCIGALPA - ANTECEDENTES
Van transcurriendo lentamente los días y mientras tanto, yo estoy haciendo los preparativos necesarios para la instalación y posterior funcionamiento de la Radio-emisora. Por aquellos días, don Bernardino Madrid, p. (QDDG), un hombre a quien siempre recuerdo con cariño y gratitud, tenía desocupada una casa que yo consideré ideal para que allí naciera mi empresa de Radio. Hecho el trato de alquiler, empecé a rentarla con mucha antelación al arribo de los equipos. Empecé a construir la Cabina de Locución y acomodar las dependencias necesarias en una empresa de este tipo: La Secretaría, la Gerencia, etc., casa ubicada en el Barrio La Hoya justamente una cuadra al sur del edificio de ésta emisora. Un aspecto sumamente importante que en el desarrollo de esta historia debo necesariamente detallar, fue el referente a los trámites legales con el Estado a través de la Dirección de Comunicaciones Eléctricas (hoy HONDUTEL) para la autorización de operación de la emisora y la correspondiente asignación de la frecuencia. Se me asignó la de 4950 kcs., Onda Corta en la banda de 60 metros. En estas diligencias de andar para arriba y para abajo, de oficina en oficina, tuve la valiosa colaboración de excelentes amigos coterráneos influyentes en Tegucigalpa, identificados con mis aspiraciones y mi lucha, entre ellos recuerdo al General Pompilio Aguiluz Mena y al Abogado Vicente García Rivera, ambos ya fallecidos, pero cuyo recuerdo quedó grabado en mi corazón con el estigma de fuego de mi imperecedera gratitud. Concluidos los trabajos en la casa que sería la sede de la Radio, con dos enormes postes de ocote (40 pies de largo) para sostener la antena dipolo que irradiaría la señal, y que gentilmente me regaló otro amigo entrañable: Santiago Mejía de Lepaguare (QDDG), solo esperaba el arribo de los equipos. Otro aspecto que ya se me escapaba al escribir a la carrera ésta narración, es lo que me sucedió al llegar a solicitar la frecuencia a la Dirección General de Comunicaciones Eléctricas; estaba al frente de la dependencia de Radio el señor Tróchez -cuyo nombre no recuerdo en este momento, pero cuya colaboración fue muy valiosa y aún comprometen mi profunda gratitud por su don de gentes, simpatía y espíritu de servicio. En mi solicitud que llevaba escrita con todas las de ley, en papel sellado, pedía como siglas HRJU, como un testimonio de cariño a "mi Juticalpa", nombre que lo llevaría alrededor del mundo en mi frecuencia de Onda Corta junto al de Olancho y de Honduras, realidad concretada en los innumerables reportes de audición recibidos en mensajes telegráficos que aún guardo y que mandé a empastar, así como los recibidos por cartas procedentes de los cinco Continentes y que también recientemente me empastaron, testimonios históricos que juntamente con una serie de equipo desechado por obsoleto irá a parar a un Stand del Museo Regional que algún día podrá admirar el pueblo olanchano en La Casa de la Cultura, como fehaciente prueba de un hombre que luchó sin descanso por el progreso y cultura de su pueblo. Por qué no lleva RADIO JUTICALPA las siglas HRJU que solicité? Lo explicaré: Cuando el señor Tróchez leyó mi solicitud mi dijo que no era posible darme esas siglas porque habían sido asignadas a un bote que hacía la ruta de cabotaje entre las Islas de la Bahía y los puertos de La Florida en los Estados Unidos. Sin pensarlo un instante y como un chispazo de mi mente febril, le dije a Tróchez: "en este caso cambiemos las siglas JU por RZ", objetándome Tróchez que llevaría dos R (HRRZ), pero yo le contesté luego y le dije: "LA VOZ DE OCCIDENTE, de Arturo Rendón h. lleva dos R (HRRH)" y dijo entonces Tróchez:"tiene usted razón" y aceptó mi sugerencia pero sin hacer la correspondiente anotación en la solicitud, lo que posteriormente me causó un serio problema cuando llegó a la Dirección de Radio un nuevo jefe, empresario del ramo y cuyo nombre omito voluntariamente porque me hizo mucho daño aliado con otro colega local que quiso destruir mi empresa en su nacimiento. Así quedó para siempre RADIO JUTICALPA con sus siglas HRRZ que, son por decisión propia tomada en aquel instante, las iniciales de mis apellidos Rubí Zapata. He descrito los antecedentes previos al arribo de los equipos a Tegucigalpa para ilustrar prolijamente esta historia. Llega por fin la fecha tanto tiempo esperada. Ya están los equipos en Toncontín y debo ir a traerlos. Venían consignados a Juticalpa, Olancho, por tanto no tenía que hacer ningún trámite aduanero en la Capital. Venían 14 cajas, muy fuertes y pesadas. Previos los arreglos con la empresa aérea, las cajas fueron conducidas a ésta ciudad el 21 de noviembre de 1962 viniendo yo con ellas en el mismo avión. Como ya tenía lista la casa, fueron transportadas las cajas allí y esperar la venida de Mr.See para empezar la instalación. Llega Mr. See, acompañado de su esposa el 4 de diciembre de aquel memorable año de 1962 y después de tres días de intenso trabajo, día y noche, se lanza la primera señal de prueba al aire el 7 del mismo mes. HABIA NACIDO RADIO JUTICALPA!!
CAPITULO X
UNA EMPRESA AL SERVICIO DEL PUEBLO
Hay algo muy importante que quiero dejar bien establecido y que conlleva mi juramento de estar sujeto a la más estricta y absoluta honestidad. Desde que surgió la idea de fundar la emisora, por mi cuenta, ya que los compañeros Guerrero Díaz y Olivera Quintanilla no quisieron entrar en la aventura, no me guió ningún interés mezquino de lucro personal, es decir, no pensé en que tendría una empresa que explotaría con afán mercantilista y solo procurando hacer dinero. No. Lo juro una y mil veces. No pensé en eso. No me guió esa ambición común entre quienes emprenden proyectos de cualquier índole. Solo pensé en la Radio como un medio positivo de desarrollo y progreso de los pueblos. Pensé que era el medio expedito para satisfacer mis inquietudes literarias, mis ansias de proyección social, de luchar por este pueblo carente aún de un nivel cultural superior al que tiene perfecto derecho, de llegar a todos los hogares y llevarles no solo el mensaje esperanzador, sino la información objetiva que incentivara a la comunidad para vivir mejor; llevar el mensaje cristiano, lleno de amor, de concordia y de fe, llevar aliento en la lucha diaria por la vida, llevar alegría con buena música, hablar al pueblo de sus raíces históricas, sus hechos rutilantes que son base de nuestra olanchanidad, dar a conocer sus valores morales, intelectuales, cívicos, etc., de los cuales Olancho es cuna inagotable. Recorrer las páginas de nuestra historia y andar por nuestra vasta geografía y conocer sus riquezas, su potencial económico, su brillante futuro e incorporarse a la lucha colectiva por la superación en su aspecto integral, en redimir al pueblo con la luz de la palabra sincera y honesta y solo procurando su bienestar y liberarlo de sus angustias y sus dolores. En todo esto pensé cuando decidí fundar RADIO JUTICALPA y crean o no me crean, sigo manteniendo éste mismo criterio a pocos días que faltan para cumplir 34 años de labores continuas éste 16 de diciembre de 1996. Dijimos ya, que el 7 de diciembre de 1962 lanzamos al aire la primera señal de prueba y seguimos en esta forma surcando el espacio solo con música, saludos al auditorio, acusando recibo de los innumerables mensajes de felicitación procedentes de todo el país y fuera de él, hasta llegar el 16 en que solemnemente fue inaugurada y bendecida por el entonces Prelado Nulluis de Olancho Monseñor D'Antonio, consagrando a San Martín de Porres como Patrón de la empresa, apadrinado por los esposos García Castellanos. Fue un gran día de fiesta y las labores comenzaron como empresa al servicio del pueblo el 17 del mismo mes y año.
CAPITULO XI
ORGANIZACION DE LA EMPRESA
He repetido hasta la saciedad, que en la consecución de mi proyecto nacido de aquella idea del mes de febrero del 62, no hubo sino una conjugación de entusiasmo asido a una férrea voluntad. Si bien tenía los conocimientos teóricos de la Radiotecnia por el curso de National Schools, la administración de una empresa mercantil es cosa totalmente distinta y en este sentido yo no tenía la menor idea. Necesariamente tenía que buscar una persona entendida en estas lides y aún cuando no recuerdo cómo, lo cierto es que contraté los servicios de Oscar Froylán Centeno quien como Director elaboró las libretas para Locutor y Operador- que aún conservo y son parte de nuestra historia- y las que fueron mecanografiadas por Rosa Carlota Fernández, primera Secretaria de RADIO JUTICALPA. Aquellas libretas indicaban con absoluta claridad lo que debía decir el Locutor y lo que debía hacer el Operador y no podían omitir ni un solo detalle de lo en ellas establecido sin someterse a la reprimenda del Director que era muy estricto. Como todos éramos nuevos en la materia, todos estábamos aprendiendo y RADIO JUTICALPA se convirtió de motu-propio, en la primera Escuela para Locutores y Operadores del departamento de Olancho, en la cual dieron sus primeros pininos jóvenes que hoy son prósperos empresarios con excelentes empresas de Radio como Ricardo Guifarro, Roberto Torres y José Orlando Aguirre. Con una programación variada, amena y atractiva iniciamos las labores con apenas unos pocos anuncios comerciales que bajo previo contrato nos otorgó Rivera & Compañía de Tegucigalpa con la ayuda de don Arturo Varela, particular amigo nuestro y a la sazón encargado del Departamento de Publicidad de aquella empresa que entonces estaba ubicada en un local cerca del Parque La Merced. Todo principio en una empresa es difícil, máxime si no se tiene la suficiente capacidad de manejo, como en mi caso, y conscientemente quiero pasar por alto los amargos momentos que me hizo pasar la competencia que desde el primer momento tuve con Radio 1030 del Bachiller Eddy Bayardo Rodríguez, por respeto a su memoria. (QDDG). Aquel sueño acariciado tanto tiempo atrás y hecho palpitante realidad ahora, parecía irse diluyendo al chocar con lo que por mi inexperiencia no logré siquiera intuir. Había contraído compromisos financieros ineludibles y al empezar a buscar ingresos para cumplirlos me encuentro con la apatía, la indiferencia cruel, el desengaño y hasta el desprecio de los llamados a ofrecerme su apoyo. Nadie quería anunciar su negocio y, para qué?, si por toda una vida habían vendido sin propaganda, para qué iban a pagar?. Así me lo decían y entonces empecé a darme cuenta de la pesada carga que me había echado encima. Ahí empecé a forjar mi personalidad de empresario buscando recursos económicos para cumplir mis compromisos y jamás dejé de cumplir oportunamente lo que me valió el espontáneo reconocimiento que me hizo don Miguel Méndez quien me dijo que de todos aquellos a quienes había otorgado préstamos, solo yo nunca le había fallado en los pagos e igualmente la Compañía Collins, sin haberlo solicitado, me abrió una línea de crédito por haber cumplido cabalmente con mi compromiso y lo que me hizo saber el Gerente de Ventas para Latinoamérica que era entonces el señor B.R. Hodges, carta que para constancia y personal orgullo mío mandé a enmarcar y guardo en mi oficina gerencial entre los muchos otros enmarcados pergaminos, diplomas, certificados, reconocimientos y placas que a través de tantos años han sido otorgados a RADIO JUTICALPA y a quien esto escribe.
CAPITULO XII
UN PENOSO ASCENSO
Según queda descrito, empezaron las operaciones de empresa y me hallo de súbito, en un campo para mí desconocido. Sin ningún tipo de relaciones con la empresa privada, ni con el complicado organismo estatal, me siento como un invidente guiado solamente por mi sentido común. Empiezo a hacer los primeros contactos con las agencias publicitarias siendo una de ellas Publicidad "Zelaya" de Eva Zelaya Galindo, ubicada entonces en uno de los pisos altos del edificio Bancahsa. Fueron surgiendo poco a poco otros contactos y RADIO JUTICALPA ya se estaba dando a conocer en el ámbito nacional. Con su variado programación, luego empezamos a recibir cartas y reportes de todo el país y del extranjero, especialmente de olanchanos que entusiasmados me daban a conocer su alegría y satisfacción porque Olancho tenía ya un medio de expresión tan potente. Pero en el aspecto financiero las cosas no marchaban igual y el compromiso contraído con la compañía Collins y con don Miguel Méndez debía cumplirse con absoluta responsabilidad. Me vi obligado a solicitar un nuevo préstamo y en esta ocasión me lo otorgó el profesor Rafael Méndez H. hijo de don Miguel. Con este recurso lograba solventar temporalmente aquellas obligaciones esperando un incremento de los ingresos por publicidad, pero como estos no eran suficientes pues aparte de lo relatado había que pagar personal- no Locutores ni Operadores que no devengaban sueldo por estar en proceso de aprendizaje- pero sí al Director, Secretaria, Aseadora y Vigilante, amén del consumo de energía eléctrica. Y empezaba apenas a recorrer el escabroso camino que conduce al éxito o a la quiebra. Duros golpes para aprender lo que significa la palabra experiencia. La vida me estaba mostrando una de sus facetas de prueba, de decisión, de voluntad y de amor al ideal sustentado; a prueba mi fe y mi entusiasmo, mi devoción a mi pueblo, mi acendrado amor a los míos pues ellos estuvieron, están y estarán siempre presente en todos los actos de mi vida, como ciudadano, como empresario, como idealista. Heredarles después de lo poco material que pueda obtener, sobre todo un apellido limpio del que puedan sentirse honrados y orgullosos. Llegó el día en que ya no podía pagar mensualmente a Collins las letras de cambio que en número de 36 había firmado. Ante tal situación, haciendo honor a mi condición de hombre honesto, en su propio idioma -siempre les escribía en Inglés- les expliqué con pormenores, lo que me pasaba. Su respuesta confirmó mi convicción de que en cualquier circunstancia de la vida siempre hay que decir la verdad. Enterados de todo, los Ejecutivos de Collins, no solo me felicitaron por mi franqueza y sinceridad al exponerles mis problemas, sino que me autorizaron a pagar la letra mensual en el término de 60 días. Nunca hice uso de este tiempo, pues en cuanto reunía el valor de la letra que era a los 40 o 45 días, inmediatamente hacía el giro bancario. De esta manera solventé el problema que, una vez superado y con mejores ingresos pude seguir haciendo los pagos mensuales hasta cancelar totalmente la deuda. Quedaban aún pendientes los préstamos de los Méndez. A don Miguel le pagué en intereses casi el monto del capital prestado; tardé 10 años para pagarle y a Rafael le cancelé posteriormente quedando así libre de deudas. Pasaron los años y la empresa estaba consolidada; con prestigio bien ganado en una lucha constante contra todas las adversidades pero entre todo lo sucedido en tantos años había alcanzado una de mis más altas metas: salir del anonimato en mi pueblo natal y en mi departamento, porque jamás me ha importado ser reconocido en el territorio nacional, solo me importa que me conozcan mi pueblo, mi gente y en especial el que no tiene acceso a los niveles sociales y económicos que forman la élite de la sociedad, me importa el pueblo-pueblo por el que aún sigo luchando. En el desarrollo de las actividades diarias, sin omitir esfuerzo alguno y siempre ansiando ir adelante, fomentamos las inquietudes artísticas de nuestros niños y jóvenes y al efecto montamos un programa que llamamos "Buscando Estrellas" que transmitíamos a las 7:00 p.m. y en el que participaban todos aquellos niños y jóvenes de ambos sexos que tuvieran alguna aptitud artística en el canto, danza, declamación, mímica, etc. y con el patrocinio del comercio, entregaba premios a los triunfadores en los concursos; organizamos también un cuadro con el cual grabamos algunas radio-novelas de corta duración, siendo la más larga "Los Conspiradores" de Luis Andrés Zúñiga que realizamos con un magnífico elenco artístico y que aún conservamos en un "reel". De esta manera apoyamos las artes y de aquellas jornadas llenas de juvenil entusiasmo, nos queda la honda satisfacción de haber contribuido en la medida de nuestras capacidades, al incremento del nivel cultural de nuestro pueblo. Brindamos asimismo, por más de 20 años, sin interrupción, nuestros servicios de empresa a la Iglesia Católica, transmitiendo sin falla alguna la primera Misa Dominical de las 6:30 a.m., así mismo los actos litúrgicos de la Semana Santa y otras fiestas especiales, todo ello sin ninguna retribución pues siempre consideramos que era nuestro deber cristiano cooperar en la acción positiva de la Iglesia llevando al pueblo su mensaje de salvación. Cubrimos además, los eventos sociales, políticos, gremiales, cívicos, culturales, deportivos, etc. que tenían lugar en esta ciudad sin el mezquino interés económico y en todos estos eventos me imponía la obligación de ser el Maestro de Ceremonias, circunstancia que me dio la oportunidad de compartir brevemente con altos personajes del mundo social y político, especialmente, a cuyo lado siempre estuve, para recoger sus discursos. Villeda Morales, López Arellano, mandatarios, y altos jefes castrenses, así como de las esferas civiles, fueron entrevistados por quien esto escribe, en un osado esfuerzo de transitar por el campo del periodismo radiofónico. Con el insaciable deseo de llevar al auditorio todo lo que ocurría, no escatimamos esfuerzo alguno para hacer una transmisión de cualquier parte, sin contar con el equipo adecuado. Fuimos los primeros en tener teléfono en nuestros estudios cuando se usaba un rígido alambre acerado y polo de tierra con un aparato telefónico de magneto que se accionaba con una manivela. Con esta clase de equipo hicimos muchísimas transmisiones desde de campo de fútbol ubicado entonces en predios del viejo Hospital SAN FRANCISCO y una vez, yendo más allá de la osadía, transmitimos un importante evento que tuvo lugar en San Francisco de Becerra, a muchos kilómetros de Juticalpa, es decir, siempre estuvimos presentes en todo acto que significara adelanto cultural, cívico o educativo. El tiempo transcurre y con sus alti-bajos no hay nada que detenga el empuje de la empresa y para ponerse a tono con las exigencias del medio, dispuse hacer la conversión del transmisor operando hasta entonces en Onda Corta a Onda Media, asignándome la frecuencia de 1240 kHz. la que posteriormente fue cambiada a 560 kHz. Vinieron las mejoras con la incorporación de un sistema de Enlace Estudio-Transmisor por FM y obtuvimos la frecuencia de 98.9 MHz. que aún operamos. Detallar los innumerables problemas que resolvíamos con frecuencia cuando usábamos una línea de alambre cordón de más de 3 kms. Sería muy prolijo, pero aquellas duras tareas ejecutadas bajo un sol inclemente o la lluvia pertinaz, tuvieron la virtud de dar a mi espíritu el temple necesario para no desmayar y seguir estoicamente en la lucha por el éxito.
CAPITULO XIII
RADIO JUTICALPA, TRASHUMANTE
He relatado con detalles el nacimiento de mi empresa, pero hace falta decir lo que ocurrió después. De su casa-cuna y por razones que no creo necesario describir, tuve que trasladar sus Estudios a mi propia casa de habitación, siempre en el Barrio La Hoya. Acondicionamos la Cabina de Locución en una pequeña dependencia de la casa y allí funcionó algún tiempo; el transmisor fue también trasladado a otro sitio y siempre enlazando con una línea de alambre cordón. El inconveniente de operar un transmisor de un kilovatio dentro de la ciudad, me obligó a buscar un lugar adecuado en la zona sub-urbana y una tarde, acompañado de don Víctor Guerrero fui a la propiedad de mi hermano Jesús para buscar ese sitio. Entramos a un potrero adyacente a la carretera que conduce a Catacamas, ubicado en una parte alta desde donde se puede apreciar a distancia el vasto horizonte de Juticalpa. Llegamos con don Víctor, a la conclusión de que aquel era el lugar ideal para ubicar el transmisor. Expuse a mi hermano el asunto, quien sin titubeos y de inmediato me autorizó para que hiciera lo que debía hacer y con esa decisión suya inicié los trabajos de construcción de un pequeño local que albergaría no solo un transmisor, teniendo además un dormitorio para el encargado de operarlo. A la fecha, se han construido para dar comodidad al operador y su familia otra dependencia para dormitorio y una cocina. Así quedó definitivamente instalado el transmisor en terreno propio pues mi hermano me otorgó Escritura del mismo que tiene una extensión superficial de casi una manzana. Pero los Estudios tuvieron que salir del Barrio La Hoya y los trasladé al Barrio El Centro a un local estilo dúplex ubicado contiguo a la Gasolinera Shell en donde permanecieron hasta el 4 de diciembre de 1974 en que fueron trasladados al edificio propio de la Radio cuya primera planta estaba terminada. Doce años de su nacimiento y RADIO JUTICALPA contaba con local propio justamente una cuadra al norte de donde había nacido. Un poco de tiempo trascurrido y se construyó la segunda planta para satisfacción propia y como un empuje en el embellecimiento de la ciudad, pues fuimos los primeros después del Banco Atlántida, en colocar puertas de vidrio a un edificio. Es de hacer constar, que para la construcción de este edificio no solicitamos préstamo a ningún Banco ni a persona natural alguna; fueron recursos económicos originados por la misma empresa los que se fueron invirtiendo en forma lenta pero ininterrumpida hasta culminar los trabajos, local que hoy-quien lo hubiera sospechado siquiera- alberga los equipos y oficina de la empresa hermana RZ-CABLE VISION que constituyó en Sociedad de Responsabilidad Limitada de Capital Variable en mayo de 1987.
CAPITULO XIV
OTROS ASPECTOS IMPORTANTES
Quiero en la narración de este historial de RADIO JUTICALPA, no omitir ningún detalle importante y entre ellos está lo que hubo que hacer cuando aún ni pensaba en trasladar el transmisor a la propiedad El Porvenir, de mi hermano, según queda explicado. Emisoras Unidas había decidido instalar en esta ciudad un repetidor de HRN, y al efecto destacó a su técnico en aquella época, el señor Julio Alberto Cruz Gómez, capacitado y acucioso en su disciplina, para que seleccionara un sitio en donde ubicarlo, indagara la posibilidad inmediata de empezar los trabajos previos y todo lo concerniente al asunto. Fue obra del azar que nos encontráramos y en plática cordial me puso al corriente del motivo de su visita. Me pidió que lo acompañara y nos fuimos a distintos puntos de la ciudad en dónde pudiera captarse mejor la señal de FM que desde Tegucigalpa irradiaba su transmisor de enlace. Julio estuvo a punto de decidirse por un predio sito en el Barrio San Rafael, en la salida de la vieja carretera que conducía a la Capital, pues allí pudo captar una buena señal. Recordé entonces en ese preciso momento, que sobre la carretera que conduce a Catacamas a poca distancia de la ciudad, había un local muy apropiado para el fin perseguido; le hice ver a Julio la conveniencia de instalar el repetidos allí ya que no habría necesidad de construir nada pues el local tenía lo necesario, incluso para vivienda del encargado. Fuimos al lugar, Julio hizo la prueba de captación de señal que resultó excelente, sitio despejado, con suficiente área para la erección de una antena vertical y todas las demás condiciones necesarias. Informé a Julio sobre quién era el dueño o dueña de la propiedad y con la información requerida regresó a Tegucigalpa, y así fue como se instaló posteriormente el repetidor de HRN en el local ubicado frente al Restaurante El Sesteo (hoy Rincón Suizo), en donde funcionó por varios años. Pero lo que quiero hacer notar es que cuando sugerí a Julio la conveniencia de instalar el repetidor en aquel sitio, era porque en mi mente ya revoloteaba la idea de algún día trasladar el transmisor a El Porvenir, lo que habría sido para mí muy difícil pues tendría que llevar la energía eléctrica desde esta ciudad ya que no la tenía el local escogido, pero si los Ejecutivos de Emisoras Unidas aprobaban el dictamen que Julio les daría, necesariamente tenían que llevar la energía para operar su transmisor y luego de estar allí, sería más factible para mí llevarla al lugar que ya había previamente seleccionado para instalar mi transmisor en la Hacienda El Porvenir, de mi hermano, según queda narrado. Todo salió a pedir de boca y en su oportunidad quedó instalado el repetidor y también oportunamente yo celebré contrato con la ENEE para llevar la energía al lugar en dónde pondría mi transmisor distante 1400 metros adelante sobre la carretera a Catacamas. Así fue como RADIO JUTICALPA pudo quedar en forma definitiva con su equipo transmisor instalado debidamente. Otro aspecto importante en esta narración es el relacionado con la antena vertical para la transmisión en Onda Media, después de la conversión de la Onda Corta. Previo contrato firmado con don Rodolfo Zavala de Tegucigalpa, se erigió la antena de 200 pies de altura y de tubo industrial cilíndrico. Esta antena trabajó muy bien por varios años, pero aunque le dí un buen mantenimiento, pintándola periódicamente, la corrosión interna provocada por el agua al introducirse por las uniones de las distintas secciones, la fue debilitando hasta que un dí se dobló y casi se viene abajo; apresuradamente con la ayuda de amigos que tenían el equipo y materiales necesarios, se pudo salvar y resuelto el problema seguimos trabajando, pero llegó el 15 de diciembre de 1982, víspera de la celebración de nuestro vigésimo aniversario de fundación, cuando nuevamente la antena se dobló. Hicimos todo lo posible por salvarla pero fue inútil y por la mañana de ese día 15 la antena se vino abajo estrepitosamente cayendo doblada en pedazos tantos como el número de secciones que la formaban. Estaba yo al pie de ella mirando hacia arriba cuando empezó a caer y estuve a punto de perecer aplastado por la estructura que violentamente y crujiendo, hundía en el desconsuelo mis ansias de empresario. En unos pocos minutos todo se había consumado, el esfuerzo de muchos años se había perdido, había que recomenzar. Qué triste aquella celebración de nuestro 20º Aniversario!. Lo pasé buscando la manera de erigir provisionalmente una nueva antena de tipo L invertida para no quedar fuera del aire. Conocí entonces lo que vale la solidaridad humana y algunos amigos me brindaron su espontánea colaboración proporcionándome los postes para sostenerla, otros para llevarlos al sitio del desastre y en fin, en poco tiempo estábamos transmitiendo nuevamente. Había que hacer una nueva antena vertical y con la experiencia sufrida, ya no quise mandar a hacer otra de tubo industrial y opté por buscar la forma de hacerla de tubo galvanizado. Cómo la hicimos? Esto es otro pequeño capítulo. En la terraza del edificio de la Radio, sin molde alguno, sin ninguna experiencia en esta clase de trabajos, se hicieron las 15 secciones de 20 pies cada una y se erigió de nuevo y allí está desafiando al tiempo y sus inclemencias, como testimonio de constancia, de lucha y sobre todo de fe. Otra faceta importante y para que se tenga una clara visión de ésta historia, es la relacionada con la construcción del edificio que albergaría los Estudios de RADIO JUTICALPA. En dónde construirlo? Cómo construirlo? Con qué medio contaba para hacerlo? Cómo debía ser el edificio? Un local cualquiera, con apenas lo necesario para el funcionamiento de una emisora, o un edificio ad-hoc con todas las condiciones inherentes a un inmueble destinado al funcionamiento de una empresa de Radio, incluso con características de futuro, que no solamente pudiera cumplir el reto de la empresa, sino que además, fuera un ejemplo de amor al pueblo natal contribuyendo a su ornato?. Como siempre. con mi quijotismo incurable, después de largos meses de una lucha interna pues solo yo alimentaba aquella ilusión que no la comunicaba ni a los míos porque quizás me habrían creído un loco o un iluso. Confiado, no a mi suerte, que en estas cosas no existe, sino en mi convicción absoluta de que toda buena obra está bajo la protección del Altísimo, y sabiendo que en ello no había sino el íntimo deseo de hacer algo de lo que pudiera algún día enorgullecerse mi pueblo y fuera RADIO JUTICALPA un vivo ejemplo de perseverancia, de lucha tenaz, de decisión y estimulara a los demás para que el aspecto físico de la ciudad fuera cambiando paulatinamente con edificios modernos, que fueran los mismos el parámetro de nuestra cultura, sin escatimar esfuerzo alguno y ya lo he dicho y repetido muchas veces, sin contar con suficientes recursos económicos decidí la construcción del edificio en el solar esquina de la propiedad que fue de mi suegra la señorita Lucía García H. a quien años antes había comprado. Se iniciaron los trabajos y fueron surgiendo paredes de ladrillo usando mortero en lugar de mezcla para mayor fortaleza. Sin interrupción se continuaron hasta llegar a la altura normal de las paredes e incluso se colocó el hierro sobre ellas, ya listo para la fundición de vigas al mismo tiempo con la placa de la primera planta. Al llegar a este estado de la construcción, se presentó un impasse que obligó la suspensión de los trabajos que quedaron relegados a una fecha indeterminada para continuarlos. Dentro de aquellas paredes nació y creció toda clase de malezas que las cubrieron dando la impresión de una obra en ruinas, sin esperanzas de futuros empeños por su finalización. Qué pasó entonces? La respuesta se ahoga en un vacío de amargas experiencias que no considero necesario reseñar. Lo cierto es que después de algunos años de abandono, los trabajos se reiniciaron y sin interrumpirlos se terminó la primera planta del edificio al cual nos trasladamos en la fecha ya antes indicada o sea el 4 de diciembre de 1974. Como testimonio de gratitud imperecedera, debo confesar que todos los trabajos de diseño, elaboración de planos, supervisión de los mismos y demás actividades conexas, fueron ejecutados por mi yerno el Ingeniero Héctor R. Henríquez, quien lo hizo todo ad-honorem por el vínculo familiar que nos une. Sea esto, un reconocimiento sincero por su colaboración, igual para que para quienes en su construcción pusieron su capacidad y espíritu colaboracionista. Agradecimiento profundo a los dos Maestros de Obra que dirigieron los trabajos: Primero, Juancito Torres (QDDG) y después Rolando Alvarado que finalizó la obra. Un reconocimiento post-mortem debo hacer aquí a la señorita Profa.Emilia Farach Mufti, quien me hizo un pequeño préstamo con el cual compramos el hierro y vidrio necesarios para la segunda planta. Este fue el único préstamo hecho para la terminación del edificio. Cubierta esta importante etapa en la vida empresarial, habíamos logrado avanzar un hito en el largo camino que había que recorrer; contaba ya con un respaldo financiero indispensable en toda empresa, que sin él se halla expuesta a los rigores imprevistos de los tiempos de dura crisis como el que estamos cruzando en estos días. Fortalecidos sobre todo en nuestros ideales, satisfechos todos los miembros del Clan RZ, con la experiencia adquirida en más de tres décadas ya no es tan fácil dejar morir la empresa aunque se hayan presentado valladares. RADIO JUTICALPA habrá de seguir cumpliendo su misión por demás ya cumplida al ser ampliamente considerada en el ámbito nacional y aún fuera de él, como una empresa seria, responsable y de aquilatado prestigio, que le ha valido el reconocimiento de organismos rectores de la actividad empresarial privada como el COHEP y la Cámara de Comercio e Industrias de Olancho, cuyas placas conservo con orgullo y sin vanidad en mi casa de habitación. Y cuando haya cumplido mi misión en este planeta y atienda el llamado de mi Creador, partiré gozoso y feliz de haber dejado a los míos y a mi pueblo fehacientes testimonios materiales e inmateriales, de mi devoción permanente por su cultura, su progreso y desarrollo. Esto es hacer patria, esto es haber venido a servir. Gracias por ello doy a mi Señor.
CAPITULO XV
PARENTESIS
En esta prolija narración, deliberadamente he querido alterar el orden cronológico seguido hasta ahora, atendiendo un impulso de mi sui géneris modo de escribir, y por ello, pido perdón a ti, amable lector. Doy un salto atrás en el tiempo y me ubico en el 62 cuando en Tegucigalpa empezaba hacer las primeras gestiones de mi aventura empresarial. Mi inquietud era harto incontrolable y confiaba a mis amigos que consideraba más sinceros -el 90% no lo son- mi proyecto de fundar una emisora. Casi no conocía Tegucigalpa entonces y aunque no hay una enorme colonia olanchana, no sabía en donde encontrar a los paisanos. No sé ni cómo, encaminé mis pasos a HRN que estaba en el Barrio Abajo- aún no había nacido el Consorcio Emisoras Unidas- y allí, desde hacía muchos años laboraba y era persona de bien ganados méritos en aquella empresa, el Lic.Rodolfo Brevé Martínez, amigo de muchos años y a quien yo guardo un especial aprecio aun. Además de llevar la idea de contarle "mi locura", me asediaba el interés de buscar en él algún aliciente. Tras breve plática en su oficina, y haberme alentado en mi proyecto, llegando incluso a ofrecerme su espontánea colaboración en la obtención de publicidad cuando ya estuviera trabajando la emisora- lo que no se realizó- pero en aquellos días fue para mí una formidable inyección que vigorizó mi indeclinable optimismo. En el transcurso del ameno diálogo, Rodolfo me preguntó como llamaría a la emisora y de inmediato le dije: "RADIO JUTICALPA". Con el perdón del Lic. Brevé Martínez voy a reproducir aquí su respuesta: " busca un nombre más eufónico" me dijo; ipso facto le repliqué: " para mí no hay nombre más eufónico", lo que sigo sosteniendo porque este nombre no lo pronuncian mis labios, lo dictan muchas veces por minuto los latidos de mi corazón. Y al evocar aquellos día primeros de mi naciente empresa, quiero plasmar aquí también la lacerante desilusión- acaso la primera- que tuve que experimentar. Ya he dicho y lo saben todos, que todo comienzo es difícil y peor aún si no se tiene la suficiente capacidad. Pasaban los días y los ingresos eran muy exiguos poniéndome en duros aprietos por no poder cumplir los compromisos contraídos. Ya conocía entonces al Lic. José Rafael Ferrari, Gerente propietario de HRN y a don Manuel Villeda Toledo, su cuñado, y con la esperanza de obtener alguna ayuda incorporando mi emisora como una más en los contratos que suscribieran, lo que a ellos en nada dañaría y tendrían mayor cobertura ya que entonces no era cadena nacional. Ferrari me escuchó con atención y juntos fuimos a consultar con Villeda Toledo, Gerente de Radio Centro que estaba en El Jazmín. Cuando se enteró de mi solicitud y Ferrari le pidió que podían darme una ayuda en la forma que dejo reseñada, Villeda dijo que para poder otorgarme lo solicitado, tenía que llevarle un Estado de Cuenta de la empresa en donde se establecieran ingresos y egresos. Si yo buscaba una ayuda era porque no tenía capacidad económica y las cuentas a pagar sumaban muchos miles de lempiras, con bajos ingresos que no me permitían solventar puntualmente las obligaciones de pago. Con las esperanzas casi perdidas regresé a Juticalpa, elaboré el Estado de Cuentas solicitado por Villeda y vuelvo a Tegucigalpa para mostrárselo y esperar una respuesta satisfactoria. Lo encontré en su oficina por la tarde de ese día y al entregárselo se quedó mirándolo fijamente y después de un rato, como mascullando su respuesta lisa y llanamente me dijo: " señor Rubí, siento mucho decírselo, pero usted está quebrado" Ferrari había llegado mientras yo estaba allí, y al oír a Villeda le dijo: " pero Manuel, quizás haya alguna forma de ayudar a Rubí", no obstante, Villeda se mantuvo firme y le contestó que nada podía hacerse por mí y alargándole el papel para que lo leyera le repitió: " mira este Estado de Cuenta solo deudas tiene este hombre, no podemos hacer nada". Y se terminó la entrevista. Destruido moralmente, sin ánimo para nada esa noche maté mis penas ingiriendo bebidas embriagantes en la Pensión San Antonio del Barrio Abajo. Cuando estaba construido el edificio de la Radio y se tomaron algunas fotografías cruzó por mi mente la idea de enviarle una a don Manuel con un una postalita recordándole sus palabras de aquella fecha para mí inolvidable y decirle:" don Manuel éste es el edificio que alberga a RADIO JUTICALPA y es el esfuerzo de aquel hombre a quien usted no quiso ayudar"; pero deseché la idea. Jamás he vuelto a ver a Villeda Toledo, solo sé que es un hombre muy rico, materialmente, pero yo también lo soy sin tener dinero. Y como esto parece una fábula debe tener una moraleja la que necesariamente sería: "nunca dudes de los demás ni los desprecies, al contrario, ayuda a quien te pida algo".
CAPITULO XVI
RECONOCIMIENTO
Sería injusto, si en esta relación no expresara mi gratitud profunda e imperecedera a todas aquellas personas que en una u otra forma me brindaron con tanta voluntad y desinterés su generosa ayuda. Sus nombre los llevo grabados con estigma de fuego en mi propio corazón y en mi mente, están sus imágenes y el recuerdo vivo de todos los momentos que con ellos compartí y sigo compartiendo en los buenos y los malos tiempos. Porque no quiero omitir ningún nombre, no me atrevo a enumerarlos, sin embargo, no puedo sin lastimar las fibras de mis sentimientos dejar de mencionar algunos a quienes en mayor medida se debe RADIO JUTICALPA. En primer lugar, al que de la nada creó todo y por eso es Todopoderoso, Dios, que iluminó mi mente, fortaleció mi espíritu y me abrió todos los caminos para alcanzar el éxito y la sombra de su alero divino y protector me cobijó y sigue sobre mí, mi empresa y los míos; a éstos últimos, bastión de mis luchas y esfuerzos, angustias e ideales, inspiración y fe, refugio y esperanza: mi esposa Piedad, mis hijas Dora, Cecilia y Martha Elena, las dos primeras pioneras Operadoras de Audio en la naciente empresa; a mi hermano Jesús quien sin titubeos y con tanta generosidad en todo momento avaló con todo lo suyo mi proyecto desde su concepción y facilitó la definitiva ubicación del equipo transmisor en su propiedad El Porvenir; a la memoria de don Miguel Méndez, sin cuyo concurso habría sido más difícil iniciar la empresa, no lo olvidaré nunca y mientras vivió, en la celebración de cada aniversario de fundación reconocí su noble ayuda y la de su hijo el Profesor Rafael Méndez H., quien oportunamente me tendió la mano en momentos de dura crisis; a mis hermanas Mercedes, Teresa (QDDG), Raquel, Eva (Sor Pilar) y Ana quienes también me alentaron oportunamente para no desmayar en la brega; mi emocionado testimonio de gratitud a la memoria del General Pompilio Aguiluz Mena y Abogado Vicente García Rivera, quienes fueron factores determinante en la consecución de los trámites en las distintas oficinas gubernamentales; a Oscar Froylán Centeno, primer Director de la Radio; a Rosa Carlota Fernández primera Secretaria; a don Víctor Guerrero Díaz capacitado Radio-Técnico a cuyo cargo estuvieron los equipos por muchos años; a los primeros empresarios que me confiaron su publicidad como Rivera & Compañía; a Arturo Varela, quien nos otorgó los primeros contratos de esta prestigiada casa comercial; a Eva Zelaya Galindo, primera publicista hondureña y a todas las agencias publicitarias que nos brindaron y siguen brindándonos su apoyo y a aquella rutilante pléyade de jóvenes inquietos que con tanto entusiasmo y ansiosos de superación pasaron horas y horas, día y noche frente a la consola y al micrófono. Hago un esfuerzo para no olvidar ninguno y escribo sus nombres: Marco Antonio Cálix Motiño, Rafael Elkenah Anderson Mejía, Tito Abigail Valle Mejía, Ernesto González Cruz, Ernesto Aguilar Martínez, Héctor Ramón Henríquez, Oscar Roberto Henríquez (QDDG), Dora Henríquez Medina, Sagrario Medina, Oscar Medina(QDDG), Carlos Morales, Carlos Lobo Cerna, Antonio Navas h.(QDDG), Antonio Navarro Guifarro, Enma Ferrera Muñoz, Nicolás Abelardo Bonilla, Salvador Miranda, Eleazar Ramos, Oscar Sigfredo Aguirre, José Orlando Aguirre, Roberto de Jesús Torres R., Ricardo Guifarro Hernández, Rubén Artola Jiménez, Juan Ordoñez Matute, José Mencías, Wilfredo Fiallos (QDDG), Miguel Solórzano Ruiz, Vilma Galeas, Aquiles Martínez, Norberto Romero, y a quienes en la actualidad, con denuedo y responsabilidad siguen manteniendo el prestigio de RADIO JUTICALPA: Carlos A. Rodríguez, Francisco Antúnez Amaya, Héctor Hernán Turcios, Matute Vitalicio Flores y a todos los que últimamente han ingresado para incorporarse a la gran familia RZ, así como a los distintos Operadores de Planta que en tan largo lapso ofrecieron sus servicios por períodos más o menos prolongados, siendo el que por más de tres lustros aún continúa en el servicio: Gabriel García Banegas. Vaya para todos ellos el testimonio de mi reconocimiento sincero, pues cada uno fue y es un eslabón de la larga cadena de logros obtenidos.
CAPITULO XVII
LO QUE ME HAN ENSEÑADO MÁS DE 30 AÑOS DE LUCHA EMPRESARIAL
Ya dije en los inicios de esta narración, que me involucré en la empresa privada guiado por una idea y nunca por un interés mezquino. No iba tras la fortuna material; aspiraba a lo que no se compra en los supermercados, ni en ningún establecimiento comercial; tampoco iba en pos de laureles de victoria, de regalía, dádivas o canonjías por que estas son vanidades de las que solo disfrutan los espíritus pobres. Solo ansiaba tener un medio que pudiera ser expresión e imagen del pueblo; un parámetro digno de nuestra cultura y sobre todo llevar al mundo el mensaje de Olancho y proclamarlo con orgullo como la "TIERRA DEL ORO Y DEL TALENTO CUNA". Llevar al mundo el conocimiento de nuestra historia, cuajada de hechos memorables, sangrientos unos por desgracia. Decir al mundo quienes fueron y son nuestros valores en los distintos campos del quehacer humano: en las ciencias, las artes, la cultura, el espíritu generoso del olanchano. Decir al mundo que en Olancho tenemos las tierras más fértiles de Honduras, que sus montañas, valles y ríos son emporios de riqueza y solo esperan la iniciativa oficial o privada para producir. Borrar más allá de los límites territoriales de Olancho y aún de Honduras, la repugnante imagen que hondureños mal nacidos han creados en la mente de los que desconocen nuestra idiosincrasia, como pueblo amante del trabajo y de la paz. Despertar al gigante dormido en "sus cuencas de oro" y hacer que bajo su dombo se agite airoso el emblema del desarrollo, del progreso y del bienestar de su pueblo. Inducirlo a recorrer los senderos luminosos de la honestidad ciudadana y a enseñarle que la "Patria es ara, no pedestal". Luchar en fin desde un micrófono, por traducir en realidad palpitante el sueño de sus buenos hijos. Esa fue y sigue siendo mi angustiosa meta sin importarme que las arcas estén vacías del vil metal, pero mi mochila de peregrino, llena de ideales alcanzados, de satisfacciones íntimas que elevan el espíritu. Esta riqueza es la que quiero y busco, porque no me la quitará los ladrones. Este lapso de más de tres décadas me ha enseñado, a conocer a los demás. En el obligado quehacer empresarial, he tenido que relacionarme con personas de todos los estratos sociales y como la intuición se desarrolla, basta leer algo para adivinar cómo es la persona que lo escribió; basta una mirada fija a los ojos para saber a quién tenemos enfrente; un apretón de manos, un abrazo caluroso y sobre todo la forma en que se comunica la persona, su léxico, la exposición de las ideas, los gestos al exponerlas y una serie de detalles mínimos que para la mayoría de las personas pasan desapercibidos, para mí fueron las líneas de un libro en que está escrita la personalidad, los sentimientos y aún los pensamientos de mi interlocutor. Me han enseñado a aprender a distinguir a los verdaderos de los falsos amigos; aquellos que en la bonanza adulan y asquean con su hipocresía, que endilgan méritos que acaso uno no tiene y tienen siempre listo el puñal de la traición. Cuántas cosas he aprendido en éstos más de 30 años de vida empresarial. Pero las circunstancias más difíciles, los momentos más angustiosos y desesperados no hicieron nunca mella en mi fe y en mis convicciones; no se tambaleó mi espíritu y después de cada lid con la adversidad, siempre he salido más vigoroso. Esta es la vida: lucha permanente, desafío y reto, estoicismo, firme voluntad. Estos más de 30 años frente a mi empresa me han enseñado también a saborear la vida en toda su plenitud, a conocer su esencia, han venido a ser el crisol que con fuego de esfuerzos y sacrificios quemaron las ilusiones fútiles, las hojas secas del otoño, las vanidades del mundo ilusorio, las excentricidades de los triunfadores fugaces, la ampulosidad, el egoísmo, lo ruin del alma y han dejado en mi espíritu un brillante sedimento que es oro puro del amor cristiano, de lo que es la verdadera amistad, de la bondad del corazón, conocer el secreto de la felicidad auténtica que no está en tener dinero, ni valiosos bienes materiales, ni poder, ni gloria efímera; conocer que los felices del mundo son los que no tienen camisa, pero llevan dentro la nobleza, las virtudes inmarcesibles de la generosidad, la lealtad, el concepto de justicia, derecho y razón. Me han enseñado que en los momentos difíciles, de suprema angustia muy cerca de la desesperación, nunca estuve solo y que aquel poquito de esperanza, que es lo último que se pierde, siempre estuvo alimentado por la Voluntad Divina: DIOS, a quien siempre invoco y EL escucha mi plegaria. Me han enseñado a ser paciente y magnánimo, estoico y tolerante, manso y humilde como lo predicó Jesús; a valorar las personas no por lo que tienen de bienes materiales, sino por sus virtudes intrínsecas, por su nivel moral. En suma, esta larga trayectoria de mi vida empresarial, escudriñada en sus reconditeces, en los días en que brilló esplendente el sol de la dicha pasajera, como en las noches tenebrosas de infortunio me fue dando en tragos dulces y amargos la medicina para curar el mal que todos padecemos: el egoísmo, la ambición desmedida, la fatuidad y el orgullo. Y a ese conjunto de circunstancias, causas y efectos, visión y realidad se le aplica un nombre: EXPERIENCIA, que es el súmun del haber vivido bien o mal, que nos presenta como admonición lo que nos espera en el Más Allá. Vivir, todos vivimos; saber vivir es lo difícil.
CAPITULO XVIII
CONSIDERACIONES FINALES
No me doblega aún el cansancio. No se ha apagado aún la llama votiva de mis supremos ideales y concurro jubiloso a compartir con los buenos, los dones exquisitos que Dios me regaló subo al Parnaso olanchano, en donde brindo con las musas en la copa de floridos entusiasmos, con el vino añejo de las ilusiones de ayer, como por encanto traducidas en realidad tangible, cantando a coro el himno del amor. Y como en una borrachera espiritual, llegando éxtasis, mirar cómo pasan las caravanas inconscientes por los caminos abiertos hoy por el materialismo y que conducen despeñadero, al ghetto que es su sino. Y unidas las manos, alzando los brazos nos vamos bajo un cielo sin nubes al encuentro de la dicha eterna, de la verdadera felicidad. Misión cumplida.


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